Aunque se habla mucho de la desaparición de los dinosaurios y otras especies por la caída de un gran meteorito, hace 65 millones de años, anteriormente, hace 250 millones de años, ocurrió otro acontecimiento que extinguió al 95% de todas las especies, y estuvo cerca de acabar con la vida en la Tierra. Ese hecho ocurrió en Siberia.
Hasta entonces, el actual territorio de Siberia había sido un gran pantano, donde se acumularon grandes reservas de carbón. Una columna de lava (punto caliente) comenzó a elevarse por el manto (capa inferior a la corteza) y formó un depósito llamado caldera magmática. Esto en sí es normal, existe uno en Hawai, otro en Islandia. El problema es que el de Siberia fue miles de veces mayor. La tierra literalmente se abrió, y comenzaron a brotar grandes cantidades de lava. La placa continental se fue corriendo mientras el punto caliente permanecía fijo, de modo que la capa de lava, formando rocas basálticas que subsisten hoy, llegó a abarcar un territorio enorme, como el de China o EU, con más de un kilómetro de espesor.
Junto con la lava se desprendía también dióxido de carbono. Este gas de invernadero en la atmósfera comenzó a incrementar la temperatura del planeta. Pero luego vino otro en su ayuda; al quemarse con la lava el carbón depositado desprendía metano. También había metano congelado en el suelo (ese suelo congelado se llama permafrost), que se gasificaba al calentarse. Y el efecto invernadero del metano es muy superior al del dióxido de carbono.
Y lo peor fue que esto no ocurrió un dia, sino durante un millón de años. La temperatura del planeta subió en 12 grados. Al recalentarse, el mar perdió la mayor parte del oxígeno disuelto, por lo que la vida en él se volvió muy difícil. Se redujo la diferencia de temperaturas entre el ecuador y los polos, por lo que casi desaparecieron las corrientes marinas. En este mar caliente y estancado proliferaron bacterias que producían sulfuro de hidrógeno. La vida en los océanos casi se extinguió.
Por suerte, un día ese punto caliente desapareció, y con él la actividad volcánica de Siberia. De los pocos sobrevivientes surgieron los dinosaurios, y los antecesores de los mamíferos.
El peligro a que se enfrenta hoy la vida en la Tierra puede ser aun mayor. Tengan en cuenta que entonces la temperatura se elevó 12 grados en un millón de años, mientras que ahora se ha elevado más de un grado en sólo un siglo. El permafrost sigue albergando grandes cantidades de metano congelado, en Siberia y en Canadá; cuando el calentamiento global llegue al punto de gasificarlo el camino de retorno puede no existir.
Junto con la lava se desprendía también dióxido de carbono. Este gas de invernadero en la atmósfera comenzó a incrementar la temperatura del planeta. Pero luego vino otro en su ayuda; al quemarse con la lava el carbón depositado desprendía metano. También había metano congelado en el suelo (ese suelo congelado se llama permafrost), que se gasificaba al calentarse. Y el efecto invernadero del metano es muy superior al del dióxido de carbono.
Y lo peor fue que esto no ocurrió un dia, sino durante un millón de años. La temperatura del planeta subió en 12 grados. Al recalentarse, el mar perdió la mayor parte del oxígeno disuelto, por lo que la vida en él se volvió muy difícil. Se redujo la diferencia de temperaturas entre el ecuador y los polos, por lo que casi desaparecieron las corrientes marinas. En este mar caliente y estancado proliferaron bacterias que producían sulfuro de hidrógeno. La vida en los océanos casi se extinguió.
Por suerte, un día ese punto caliente desapareció, y con él la actividad volcánica de Siberia. De los pocos sobrevivientes surgieron los dinosaurios, y los antecesores de los mamíferos.
El peligro a que se enfrenta hoy la vida en la Tierra puede ser aun mayor. Tengan en cuenta que entonces la temperatura se elevó 12 grados en un millón de años, mientras que ahora se ha elevado más de un grado en sólo un siglo. El permafrost sigue albergando grandes cantidades de metano congelado, en Siberia y en Canadá; cuando el calentamiento global llegue al punto de gasificarlo el camino de retorno puede no existir.
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